
Entrevista de Elena Medel a Antonio Romero para artículo en la revista Calle20
Elena M. - ¿Cómo surge, tanto de manera individual (como Antonio Romero) como en conjunto (con Poliposeídas), tu/vuestro proyecto de poesía escénica? ¿Cómo llegáis a la poesía (o al teatro, según el caso), y cómo a la poesía escénica?
Antonio R. - Prefiero responder como el responsable de contenidos de Poliposeídas, es decir como Antonio Romero, y en nombre de la autora, Leticia Toledo. Ante todo debo comenzar diciendo que yo me siento más un músico que otra cosa. Pienso en música, ritmo, forma o armonía cuando escribo más que en parámetros vinculados a un determinado estilo literario. Comencé hace muchos años escribiendo canciones, canciones para grupos de rock, en las que la música era consustancial a la palabra, y en la que el texto a veces precedía o inspiraba lo sonoro.
Hoy día es así, sigue siendo así, pero quizás con más fuerza. Lo escénico ha sido parte de ese proceso dentro de una lógica de mímesis interdisciplinar, quiero decir, que para mí Poliposeídas tiene la insolencia del rock o el punk, su tono contestatario, su puesta en escena, el ritmo, el sentido explícito e inevitable de estar representando un espectáculo, y mucho menos la consciencia de estar leyendo un poema. Yo trabajo mucho con Laura y César (los actores) por tratar de trascender la idea de "leer un poema" como un poeta-poetisa harían, o de representar un texto dramático como haría un actor-actriz. Se trata de otra cosa, y esa cosa está más cerca de la música, del rock y de la performance sonora. Llegamos por tanto a fraguar nuestro estilo por un proceso de evolución.
Elena M. - A diferencia del resto de autores que aparecerán en el reportaje, que publican libros aparte de sus actuaciones, vuestro ámbito de actuación es el escenario. Cuando escribes un poema, entonces, ¿qué tienes en cuenta? ¿Al lector, al espectador? ¿Un poema debe sostenerse por sí solo, no importa que dependa de las muletas de la interpretación?
Antonio R. - La autora, Leticia Toledo, nunca ha tenido en cuenta que yo sepa al potencial lector, de hecho nunca ha publicado nada y eso es algo que no me preocupa. Nos lo han preguntado en otras ocasiones. Yo siempre he percibido que el público está ahí, y eso es lo más importante: nos hablan, nos escriben emails, nos preguntan cosas al final de los espectáculos y sobre todo hacen sentir su presencia con la energía que se manifiesta en cada actuación (se aplaude, no se aplaude, risas, etc). Creo que es un público espectador, compatible con ser o no lectores-as, pero lo segundo es asunto suyo. En cuanto a lo qué sostiene un poema creo que está más en un equilibrio de esos elementos musicales o sonoros de los que te hablaba antes conjugados con el significado, y con como todo ello se pone al servicio del ethos que se quiere provocar, o de las intenciones comunicativas, la generosidad, la complicidad o la empatía con que escucha o lee.
Elena M. - Habéis ganado el concurso de nuevas tendencias teatrales "Simulacro", y soléis actuar en teatros más que en festivales de poesía. ¿Qué diferencia notáis entre el público que asiste a vuestros espectáculos, y el de los recitales de poesía convencionales? También me interesa saber cómo es la recepción de vuestros poemas en ámbitos como el de los centros de enseñanza, reuniones solidarias, etcétera.
Antonio R. - Empiezo por lo último. Las reuniones solidarias son en muchas ocasiones, afortunadamente, espacios de encuentro político, consecuencia de determinadas redes en las que trabajamos dentro y fuera de los escenarios. En esos ámbitos la complicidad es casi total cuando existe esa sintonía, y un espacio de sorpresa, crítica y debate cuando no se da. En todo caso siempre es un proceso de aprendizaje. La educación es un campo imprevisible y diverso que adolece de la misma variedad y arbitrariedad que la sociedad misma: es decir, hay centros y profesionales de la enseñanza competentes e implicados, progresistas y despiertos, y hay otros que no. Las alumnas y alumnos son personas jóvenes que merecen escuchar discursos variados y diferentes al bombardeo mediático que van a sufrir el resto de su vida. Para eso estamos nosotr@s. A veces lo reciben bien y a veces no, depende creo que de muchos factores (procedencia social, edad, localidad, tipo de centro y si son las 9 de la mañana o las 2 de la tarde - no intentes explicarle nada a un adolescente a las 2 de la tarde, sólo quiere salir del instituto cuanto antes, lleva allí desde las 9 de la mañana - ). El público que asiste a nuestros espectáculos a menudo no sabe qué es lo que va a ver, unas veces decimos que es teatro, otras veces alguien ha puesto en el cartel que es poesía y entonces la hemos liado porque el personal se encuentra con algo que no esperaba. Normalmente aplauden, al menos al final. Por otra parte no conozco el público de los recitales de poesía, no suelo asistir a ellos, sinceramente.
Elena M. - En Córdoba se organiza el que es probablemente el festival de poesía con más presupuesto y repercusión del país, Cosmopoética; desde Producciones Necesarias, que tiene cierta relación con vuestro proyecto, habéis organizado un ciclo de poesía escénica. ¿Cómo lo veis desde el underground, desde lo alternativo? ¿Asistís a Cosmopoética como espectadores? ¿Cuál es vuestra sensación?
Antonio R. - Palabra en Escena ha sido un ciclo programado por Producciones Necesarias que es a su vez una Sociedad Cooperativa Andaluza de Producciones Culturales. Esta cooperativa es el soporte administrativo de Poliposeídas, desde donde se tramita nuestro funcionamiento laboral ya que somos trabajadores-as de la cultura, pero también da soporte a otra serie de proyectos: producción de guiones de una serie de animación para adolescentes en la televisión pública venezolana, la participación como realización y producción técnica de 2 proyectos de vídeo documental, la edición y masterización de un disco de poemas de Juana Castro y muchos otros proyectos audiovisuales, escénicos, etc. Yo puedo hablar de Producciones Necesarias y Laura también, la actriz de Poliposeídas, porque participamos de la Cooperativa pero no el resto de la Compañía (César Rosado y David Calero no pertenecen a ella, aunque trabajan a través de su estructura).
No puedo identificar lo que creo que llamas underground con alternativo, porque lo que nosotr@s (Laura y yo desde Producciones Necesarias) consideramos alternativo es otra forma de funcionar en la cultura, su gestión y forma de hacer las cosas, y sobre todo en la manera de auto-organizarnos en redes y en posibilidades de articular esas alternativas laborales, sociales y políticas en una realidad que no camina por ahí. Por otra parte nos somos underground, trabajamos en el overground de la legalidad laboral y administrativa, de la cultura del trabajo y el esfuerzo que tan poco se identifica habitualmente con el mundo artístico.
No he asistido a Cosmopoética porque nos ha pillado en una racha intensa de trabajo, no hemos parado en estos meses de marzo y abril. Mi opinión, y no mi sensación, es que la fórmula de los grandes festivales no es la más adecuada para crear un tejido cultural de base en la ciudad, productor de propuestas artísticas, alternativas laborales y capaz de generar hábitos y público estables. Cosmopoética ensaya con un modelo de gestión híbrido en el que intenta dar autonomía y protagonismo a muchos actores culturales de la ciudad haciéndoles copratícipes de la organización. Creo que eso es positivo y original aunque no descarta ciertos peligros como la externalización de los servicios. No habrá 2016 sin trabajadores-as de la cultura y creo que algunas personas de el entorno institucional comienzan a enterderlo, pero tampoco soy muy optimista a este respecto.
Mayo 2009
Calle 20 - Revista mensual de cultura y ocio.
Artículo y entrevista de Elena Medel es escritora y editora, pertenece a La Bella Varsovia
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